LACTEOS, ¿BUENOS O MALOS?

Y ES QUE…

Ya son muchos los años que llevamos sumergidos en el maravilloso mundo de la nutrición.
A pesar de no ser profesionales en la materia, puesto que no tenemos estudios académicos que así lo avalen, si tenemos curiosidad y ganas de aprender. También tenemos la ventaja de tener a un gran amigo que nos introdujo en este mundo, asesorándonos y aconsejándonos de la mejor manera posible, desde la rama de la naturopatía y varias terapias no convencionales.
Dicen que la sabiduría está en los libros, por ello nosotros no paramos de cultivar nuestra mente y así seguir aprendiendo constantemente.

LA EDUCACIÓN NUTRICIONAL RECIBIDA…

Todo lo dicho anteriormente, ha hecho que vayamos modificando patrones de conductas alimentarias que teníamos arraigadas en función a la educación recibida.
Con esto quiero decir, que a pesar de todo el empeño puesto por aquellas personas encargadas de nuestra educación alimentaria, quizá no haya sido la mejor. No es una crítica, ¡ni mucho menos!, solo que, hace años, no existían todas las fuentes de información de las que disponemos hoy en día, motivo por el que, en este ámbito educacional y en muchos otros, se ha actuado por la inercia de nuestros antepasados, por ejemplo, frases tales como: “esto se hace así, porque lo digo yo”, o “si no te comes la comida, lo tendrás para la cena y si no, te acostarás sin cenar”Resultado de imagen de niño no quiere comer
Lamentablemente, hoy en día se sigue produciendo este tipo de educación en muchos hogares, pero… ¿somos realmente conscientes del efecto causado en aquellos o aquellas que reciben ese tipo de expresiones?
No nos queremos extender mucho más en este “efecto” causado, ya que nos parece algo muy interesante que tratar en otro post más detalladamente.

LO QUE MEJOR SE ADAPTE A TU ORGANISMO

Hoy en día hay muchas teorías alimenticias, lácteos si vs lácteos no, carne si vs carne no, vegetarianos, veganos… y muchas otras tendencias sobre nutrición.

Sinceramente, nosotros pensamos que lo ideal es informarse de todas las teorías, y en función a lo que mejor se adapte a tu organismo, decidir. Nosotros así lo hemos hecho.
Todo el mundo tiene la capacidad de observar los efectos que produce un alimento u otro en su cuerpo, pero muy poca gente lo observa con atención y actúa en consecuencia.

LACTEOS, ¿SI, O NO?

Nosotros en particular no tomamos lácteos desde hace ya varios años, aunque es verdad, que en ocasiones muy esporádicas y de manera comedida, sí que lo hacemos. Los hemos sustituido por bebidas vegetales, (como la de avena, arroz, almendra…entre otras), así como yogures de soja.
Nos llama mucho la atención cuando la gente con la que hablamos sobre el “tema lácteos”, nos dice: ¡“la verdad es que la leche no me sienta bien, pero…es que es muy buena”!
¿¡Por qué nos empeñamos en complicar las cosas!?, si no te va bien, ¿por qué lo tomas?, porque es bueno ¿por qué?, pues porque tenemos ese concepto grabado en nuestra mente, ya que es lo que nos han inculcado desde pequeños.

Es a esto a lo que nos referimos con el tema “educación nutricional”.

Antiguamente vale, pero hoy en día, con la de información disponible al alcance de todos…
Hagas lo que hagas en la vida en general, y nutricionalmente hablando, que es el tema que estamos tratando, ¡hazlo con sentido!, escucha a tu cuerpo, busca alternativas, indaga…

¡Pues a indagar que nos pusimos!, teníamos conocimiento de que la leche animal estimula al cuerpo a producir mucosidad, así como que ocupa un lugar alto en la lista de productos causantes de alergias y sensibilidad, todo ello unido a nuestros problemas alérgicos (en especial los de Jonathan), que desembocaban en crisis asmáticas, fue lo que nos hizo probar cómo reaccionaría nuestro cuerpo al dejar de tomar lácteos.

Si nos remontamos a tiempos atrás, durante la mayor parte de nuestra evolución, no consumimos leche de otra especie, tan solo la materna en la época de lactancia, hasta que en ciertas zonas del mundo, la leche de otros animales empezó a ser parte de nuestra dieta. Ahora una pregunta, ¿por qué una buena parte de la población es intolerante a la lactosa?.

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Respecto al aspecto nutricional de la leche…, nosotros ponemos en duda la asimilación de los valores nutricionales de la leche en el cuerpo humano, y con respecto al calcio, que es el mineral por excelencia que asocia la mayoría de la población al consumo de la leche, podemos decir que hay otras fuentes de donde se puede obtener, como semillas de sésamo, semillas de chía, semillas de amapola, almendras, nueces, avellanas, aguacate, brócoli, espinacas… y así una gran lista de alimentos. No debemos obsesionarnos entonces, con el aporte de calcio en nuestra dieta y la idea de sacarlo de las leches animales, tenemos una infinidad de alimentos de los que lo podemos obtener y con los que nuestros huesos estarán fuertes y sanos, ¡os aseguramos que así está nuestro esqueleto!

La idea que os queremos transmitir es, que en nuestro caso la respuesta a esta “investigación personal”, fue muy satisfactoria, los síntomas de alergia, así como los procesos asmáticos que derivaban de la misma, disminuyeron muchísimo, por eso nosotros animamos a todo el mundo que se encuentre en una situación similar a que haga la prueba, estamos seguros de que no se arrepentirían.

¡Aquí os esperamos a que nos contéis vuestra experiencia y opinión!

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